MI MAMI Y YO
jueves, 14 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
LA PRIMERA CARTILLA
Para empezar, una relación sobresaliente que se puede establecer entre los textos “Aprender a leer” de Bruno Bettelheim y “Por qué vendió su cartilla Pinocho” de Beatriz Caballero es el hecho de que desde siempre se ha insistido en la enseñanza de la lectura a través de un texto o cartilla como se la ha venido llamando en años. Esta con la intención de que el niño pueda aprender a leer en la escuela en sus primeros años y con el acompañamiento del maestro el cual es un factor crucial para que este logre entender y comprender el proceso de lectura, ya que el profesor es para el niño la única verdad, la cual es reforzada por el libro de lectura.
Por otra parte, se puede decir que la verdadera importancia de aprender a leer no se trata sólo de distinguir las vocales, las consonantes y estas entre sí, sino también de encontrar su verdadero significado y poderlo relacionar con el mundo, encontrando una manera divertida de demostrar que se sabe leer y escribir. Pero hoy día se puede observar la desaparición que tenía la importancia de estas dos, al implementar la máquina de escribir y, asimismo, el computador con el cual todo se consigue con gran facilidad a través del internet, desvaneciendo la habilidad de escritura.
Asimismo, se ha hecho evidente que las cartillas siguen la misma estructura de los libros de texto de hace cincuenta o más años, aunque muchos pedagogos e ilustradores hayan tratado de mejorarlas por medio de dibujos y otras cosas que llamen la atención del niño.
De igual forma, se debe tener en cuenta que los libros de texto expuestos a los niños en sus primeros años además de ser didácticos deben estar fundamentados en la realidad, es decir, no sólo mostrar una familia perfecta sino también otro tipo de cosas que lleven al niño a sentirse enfrentado con el mundo que lo rodea y no con el que se vivía hace años, como dice Beatriz Caballero en su escrito mencionado anteriormente: “Las cartillas le ponen al niño un modelo muy diferente de lo que es él, o tiene posibilidades de ser, o le gustaría ser, si seguimos de acuerdo en que a los niños les gusta más el Pinocho de madera que el de carne y hueso. Le muestran un modelo familiar estereotipado, con papeles sexuales fijos. Un mundo de espacios y costumbres diferentes, que no puede identificar: extraño para él, que no conoce o no le pertenece porque ya pasó, era de sus padres o abuelos o parece de otra parte”[1].
CABALLERO, Beatriz. ¿Por qué vendió su cartilla Pinocho? Bogotá: Boletín Cultural y Bibliográfico Número 6, Volumen XXIII, 1986.
LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE DE UN INDIVIDUO
En el transcurso de nuestras vidas nos han enseñado que la lectura es algo importante, pero alguna vez nos hemos preguntado por qué es tan significativa; si miramos lo que dice Bruno Bettelheim sobre esta, podemos darnos cuenta que desde un principio su enseñanza se vio involucrada con la satisfacción del maestro al sentirse aludido por su labor en la educación, en la cual se encontraba que una de sus tareas era enseñar y aprender a leer correctamente, dejando de lado la verdadera importancia de la lectura la cual era que el niño aprendiera a leer correctamente y contextualizara lo que leía, entendiendo a medida que creciera el valor que tenía esta en su vida.
Por otra parte, cabe destacar que la lectura desarrolla un papel importante en la significación de textos, es decir en la decodificación que hace el lector, basándose en la comprensión que tiene de este y en las intencionalidades que se presencian a su alrededor; para esto se pueden mencionar Los Lineamientos Curriculares, los cuales dicen que: “En una orientación de corte significativo y semiótico tendríamos que entender el acto de leer como un proceso de interacción entre un sujeto portador de saberes culturales, intereses, deseos, gustos, etcétera, y un texto como el soporte portador de un significado, de una perspectiva cultural, política, ideológica y estética particulares, y que postula un modelo de lector”[1].
Asimismo, Bruno Bettelheim recalca que la lectura debe ser entendida como una manera de ir más allá del mundo y explorar profundamente los misterios de la vida; pero además encontrar una forma divertida de aprender como lo es leer cuentos, historietas, entre otros. Todo esto ayuda en la formación del niño, pero teniendo en cuenta que lo que se le presente esté conectado a la realidad que está viviendo en el momento que aprende a leer.
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente se podría decir o mejor preguntar por qué a pesar de todos los estudios que se han hecho sobre la adquisición del aprender a leer siguen habiendo falencias en la parte educativa; pues de esta misma manera cito a Bruno Bettelheim quien dice que: “La buena literatura tiene algo significativo que ofrecer a todos los lectores, cualquiera que sea su edad, aunque a niveles distintos de comprensión y apreciación”[2]. Es decir, los maestros a la hora de enseñar a leer deben tener muy presente la lectura que van a presentar a sus alumnos y el motivo de presentársela.
No obstante, se debe resaltar la importancia que tiene la literatura en los diferentes ámbitos de nuestras vidas como lo mencionan los Lineamientos Curricularese. En otras palabras, la lectura además de proporcionarnos diferentes fundamentos teóricos aplicados a la práctica, también nos ayuda en la construcción y dominio conceptual de los argumentos que presentamos diariamente en las reflexiones que hacemos de la comunicación verbal, teniendo en cuenta las diferentes variables que se presentan: la edad, el sexo, la educación, la nacionalidad, la región geográfica, el estrato social, entre otras.
¿CÓMO APRENDÍ A LEER?
Mi proceso de lectura se llevó a cabo prácticamente en la casa, ya que mi mamá era la que vivía pendiente de que mi hermano y yo aprendiéramos correctamente; recuerdo que en ese tiempo se utilizaba mucho la cartilla Nacho, en la cual como se conoce en diferentes los libros de texto presentan oraciones o frases como las que se oyen comúnmente: mi mamá me mima, asimismo, la m con la a dice ma, entre otras. Así fue como poco a poco empecé a pronunciar mis primeras palabras o sílabas.
De la misma forma, recuerdo que me encantaban los cuentos y más si luego los podía ver en la tele los domingos, ya que daban un programa que aún lo sigan pasando, “Cuentos de los hermanos Grimm”, mi mamá como de costumbre se iba para el cuarto temprano y lo veía junto a mi hermano y yo.
En primaria me iba muy bien en el colegio, ya que me encantaba escribir y leer mucho, para esto, tomaba los libros de cuentos y traspasaba las historias y sus dibujos en un cuaderno, aprendiéndome casi de memoria estos. Realmente, pienso que mis profesores fueron muy comprensivos a la hora de enseñarme a leer, hay que se esforzaron porque aprendiera la correcta pronunciación de las palabras y, además, su correcta ortografía.
Creo que si no hubiera sido sobre todo por mis profesores de primaria y por mi madre, la cual me inculcaba la importancia de la lectura a cada momento, no creo que tuviera hoy el gusto que tengo por la lectura, tanto de cuentos como de novelas; lo único que realmente nunca me ha gustado es la poesía, no sé por qué pero no me llama la atención leerla, a la hora de escoger un libro prefiero que tenga suspenso, terror y todas esas cosas que le ponen a uno los pelos de punta, ESTO ES LO QUE ME FASCINA…LEER.
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