IMITANDO A IRVING PENN
martes, 17 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
EL OFICIO DE ESCRIBIR PARA LA POETISA ANA CECILIA OJEDA AVELLANEDA
El 13 de abril de 2012 tuvimos la oportunidad de entrevistar a la profesora Ana Cecilia Ojeda acerca del oficio de escribir; especialista en literatura colombiana del siglo XIX, hizo un doctorado de estudios Hispánicos y Latinoamericanos en París. Allí ejerció como docente en la Universidad de Provence y en la actualidad es profesora de Literatura en la Universidad Industrial de Santander; además es directora de la línea de Investigación de Semiótica en la Escuela de Idiomas.
Entrevistador: Fabián Alberto Prada Naranjo
Profesora: Ana Cecilia Ojeda Avellaneda
INDAGAMOS ACERCA DE SU OFICIO COMO ESCRITORA…
E: ¿Cómo fue su primer encuentro con la escritura desde lo más profundo, desde lo más infante de esa experiencia?
P: Poco, poco había en mi vida de infancia que predijera la posibilidad de llegar a escribir algún día, muy poco. En términos concretos de familia, de educación, de recursos, pero creo que había mucho de la vivencia y del contacto con el mundo en mi pueblo, con la naturaleza, con la experiencia con las personas que me rodeaban. Mi propia experiencia ya poco a poco fue haciendo que el deseo de escritura anidara en mí.
E: ¿Cuál fue su primer libro (la experiencia de vida que usted nos cuenta es realmente importante para esa experiencia como escritora), pero alguna obra en particular?
P: Yo escribo poesía desde hace mucho tiempo, desde hace mucho tiempo, mi forma de expresión siempre ha sido la poesía. Pero en particular eso cristalizó en un momento en una obra que se llama palabra desplazada, que es un texto tardía, es un texto de hace ocho años más o menos, en donde hay una conjunción tanto de mi propia vida como de la vida de este país y de los problemas de este país y de las cosas que, de alguna manera, más me han preocupado, pero también que más me conmueven que más me cuestionan en relación con lo que yo creo que tengo que hacer en la vida, cuál es mi función en este mundo, cómo podemos decir lo que otros no pueden decir, cómo prestar la palabra para poder por lo menos que quede una seña, una huella frente a mucha gente que no tiene posibilidad de la palabra.
E: ¿Y además profe queremos saber, así como escritores como el uruguayo Horacio Quiroga se dejó influenciar por Édgar Allan Poe, por Maupassant, usted por quién se dejó influenciar?
(RISAS)
(RISAS)
P: Esa es la pregunta obligada. Yo no tengo realmente una referencia específica, no tengo, no podría decir mi referencia es esta, esta, esta; creo que en ese sentido yo me dejo vivir, me dejo sentir y recibo muchas cosas y después lo que encontraran si es que vale la pena, encontrarán quien me ha influenciado. Yo me he alimentado de mi propio trabajo de investigación, me he alimentado de cursos como ustedes que han sido fundamentales en mi experiencia de vida, de la vida de la gente con la que he convivido. Entonces es muy difícil decir es tal y tal y tal, no.
E: Entonces vemos que los elementos más importantes para poder escribir van encarnados en la misma vivencia, en la misma experiencia propia. ¿Cuál ha sido el tema que usted más ha trabajado: la violencia, exaltar la cultura de un pueblo?
P: A mí desde siempre me ha interesado y eso lo descubrí cuando estaba estudiando y no aquí sino en París, lo que siempre me ha interesado es tratar de comprender cómo nos hemos construido, cuáles son los elementos que nos construyen desde adentro, desde lo más profundo, cómo es esa relación con nuestra historia, con lo que nos ha pasado, cómo lo que nos ha pasado como pueblo, como historia, cómo toda memoria la encarnamos cada uno de nosotros. Realmente lo que siempre me ha interesado es eso, tratar de entendernos profundamente, no de entendernos hacia el mundo exterior sino entender en esa relación interior y exterior cómo nos hemos construido interiormente.
E: Bueno profe usted también hace parte del grupo de trabajo de las investigaciones semióticas de la Universidad, ¿cómo usted ha encontrado ese respaldo a través de la semiótica en sus trabajos de escritura?
P: Mi relación con la semiótica es contradictoria, en el sentido de que yo llegué a la semiótica porque me tocó llegar, porque cuando llegué a la Universidad se necesitaba un director de la materia, la persona que estaba dirigiendo la maestría en semiótica se jubiló y las personas que estaban en ese momento en la escuela consideraron, bueno llegaba relativamente joven con un doctorado y consideraron que yo era la persona para estar ahí. Mi encuentro con la semiótica es ese, pero yo siempre digo que las cosas no suceden porque sí, hay razones para que las cosas sucedan y, efectivamente, en mi bagaje académico siempre ha habido la indagación por el sentido y cuando uno se encuentra con la semiótica uno se da cuenta que efectivamente todo el trabajo y toda la preocupación de la semiótica es por cómo construimos sentido los seres humanos. Entonces ahí encontré la correspondencia entre lo que la vida me propuso en ese momento y lo que encontré en la maestría y lo que yo hice cuando llegué a la maestría como yo no tenía la formación, mi formación es otra escuela, es una escuela diferente, fue sentarme con los estudiantes que fueron entrando a la maestría y yo hice la maestría en semiótica por lo menos dos o tres veces; no tengo el título pero yo la hice por lo menos dos o tres veces y sí siento que hay un aporte como lo hay desde otras disciplinas, no es la única, por razones específicas aquí se armó una maestría en semiótica y en ese programa nos hemos mantenido. Creo que deberíamos abrir otras posibilidades, pero ha sido un respaldo importante porque desde la maestría hemos logrado consolidar los grupos de investigación, consolidar la investigación que no necesariamente es semiótica; por ejemplo, yo creo que mi único trabajo semiótico es el que hice sobre teatro, de resto mi investigación no es semiótica, pero la maestría nos ha permitido un plataforma importante para mantener la investigación, mantener grupos y mantener un nivel académico donde uno pueda por lo menos a los estudiantes allá puedan llegar ustedes, aspiren a eso, eso es lo que tenemos.
E: ¿Cuál ha sido la función social de la universidad desde la escuela de idiomas, desde ese mismo trabajo semiótico afuera, en la calle, a la gente, a los jóvenes, a los niños, se les está haciendo un programa para incentivarlos a escribir?
P: Hemos hecho muchas cosas, desafortunadamente no se ha sistematizado todo lo que hemos hecho. No más el hecho de estarlos formando a ustedes para que vayan a ser profesores en los colegios privados o en los colegios públicos; esa es la función esencial de la escuela de idiomas formar licenciados para que después vayan. Si nosotros directamente no tenemos la incidencia en los niños, la tenemos a través de ustedes y esa es nuestra función, pero independientemente de eso nosotros hemos desarrollado trabajos con profesores, hace unos diez años hicimos un proyecto grande con los maestros de Santander, trabajamos más o menos con unos setecientos maestros, ese proyecto se llamó Lenguaje y Mundo y que, fue precisamente, renovaron todos los maestros que estaban haciendo el concepto y la relación con el lenguaje y nosotros fuimos a las escuelas, fuimos a los pueblos, fuimos al campo a trabajar con los maestros. De ahí nació una investigación en Lengua Materna, dejamos un rasgo muy alto en todo el departamento.
E: ¿Desde su experiencia como escritora podría decirnos algunos puntos que usted considera importantes para comenzar a escribir?
P: Yo creo que lo más importante es si la escritura es una necesidad profunda, si uno lo siente realmente desde adentro vale la pena hacerlo, si es simplemente para mostrar o hacerse famoso es otra función distinta; creo que uno en esto debe ser muy sincero, muy honesto con uno mismo, por qué escribo, para qué escribo, cuál es la razón profunda que hace que me siente a escribir algo. Otra cosa fundamental es la relación con el mundo, todo escritor escribe sobre el mundo, sobre la experiencia, es como la sensibilidad que uno tenga de los obstáculos que le ponen, porque es de ahí que uno se alimenta de la misma vida pero también de la vida de los otros, es saber oír para después decir.
E: ¿Esto implica leer a otros escritores?
P: Por supuesto, yo creo que existe el hombre inspirado pero no creo en la inspiración, eso no le cabe a uno, es trabajo, acumulación de lectura, de relaciones, de vida, en eso creo que todo el mundo coincide. Eso es como el cuerpo si uno no lo alimenta no hay nada que hacer y si uno lo alimenta mal se enferma, con la lectura es igual.
E: Quel sera le conseil que vous pouvez donner à quelques écrivains que sont comme nous pour exemple?
P: Avant de écrire il faut lire, il faut lire en peu, il faut étudier aussi, il faut tromper, il faut accepter que se trompe. Justement, à partir des erreurs que l’un commet est que l’un agrandi comme personne et comme écrivain.
CRÉDITOS:
ÁLIX MARTÍNEZ PÉREZ
FABIÁN PRADA NARANJO
KATHERINE RINCÓN REINA
lunes, 26 de marzo de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
¡NO MÁS EMPANADAS!
Cualquiera diría que hacer una empanada es fácil y, pues, tiene razón. Hoy en día hay muchas facilidades para todo, en el mercado se pueden encontrar las herramientas necesarias para hacer la comida o plato especial que se nos antoje. Lo que es difícil o complicado es lograr una sazón como la que tiene mi abuela o mi mami, son las mejores cocineras que conozco como lo diría cualquier persona acostumbrada a la comida en casa.
La verdad no me gusta cocinar, eso se lo dejo a mi madre que le encanta; prefiero el orden y la limpieza de la casa, pues soy una mujer perfeccionista. Sinceramente amo la comida, uno de mis hobbies favoritos es comer, siempre me estoy antojando de algo rico. Admiro, esas mujeres que cocinan tan delicioso. A mí todo se me quema.
Era una tarde de domingo soleado y mi hermano ¡cómo no puede comer!, se le antojó algo rico; la novia se encontraba allí y junto a ella decidimos hacer empanadas, ¿cómo se hacen? Ni idea me dije, pero ella sabía más del tema y me enseñó cómo se hace una empanada o muchas diría yo.
Fue divertido aprender a llenar esa masa, no me quedaban bien selladas las empanadas y se salía la comida. La masa que compramos de las empanadas ya lista, son unos círculos muy prácticos que se doblan en forma de luna, se introduce el relleno, para eso han servido los avances en nuestra era, para hacer todo más fácil.
Bueno, lo primero fue preparar lo que iban a llevar las empanadas en su interior: el arroz, el guiso, la carne molida, los huevos cocidos; todo esto fue un caos, pues como decía en un principio no me gusta cocinar y por eso nunca lo hago. El arroz se iba quemando, el guiso y la carne molida se pasaron de sal y los huevos quedaron tibios ¡TERRIBLE! Si no hubiera sido por mi cuñada esas empanadas se hubieran echado a perder.
Luego, las doblamos en forma de luna y empezamos a rellenarlas con la comida preparada, pero unas quedaban muy gordas, otras muy flacas, se les salía el relleno; en mi interior dije: - no, mejor sigo haciendo aseo y que mi mamá cocine -. Después cogemos un tenedor y lo pasamos por el rededor para que queden bien selladas y, además, darles un toque decorativo. También se les rociaba harina de trigo en polvo Robinson para que no se pegaran al ponerlas juntas y se dañaran.
En seguida las ponemos a fritar, esto fue todo un chiste porque las que no se sellaron bien se les salió la comida cuando se estaban fritando, pero de los errores se aprende. Mi abuela cuando me vio cocinando dijo: - eso está bien que aprenda a cocinar para cuando se case con el Moscote -; este es el apellido de mi adorado tormento, ay mi nona como siempre molestando y ¡cómo lo quiere tanto!
En resumen, aquí están los pasos a seguir para obtener unas deliciosas empanadas como las mías:
1) Preparar el arroz, el guiso, la carne molida y los huevos cocidos.
2) Doblar los círculos de masa en forma de luna para rellenarlos con la comida preparada.
3) Pasar el tenedor por los orificios para sellar la empanada y darle un toque mágico.
4) Rociar harina en polvo para que no se peguen.
5) Poner a fritar las ricas empanadas.
6) Alistarnos para comer.
Llega la hora de comer y la niña de la casa aprendió a cocinar algo. Creo que a todos les gustaron porque repitieron o ¿sería el hambre?; bueno, a mí me encantaron y como diría de costumbre está mejor que una bomba, es decir, como un vaso de ceviche (pues amo las bombas). Menos mal habíamos hecho como treinta empanaditas y comimos a reventar, creo que no comeré empanadas en un mes.
Y eso que estaba a dieta…
TRABAJAR Y ESTUDIAR
Trabajar y estudiar es algo complicado, pues el tiempo es poco para todo lo que hay que disfrutar. La verdad mis padres siempre me han colaborado en todo lo que necesito, por eso nunca había pensado en tener un trabajo, por lo menos mientras estudiaba en la universidad; pero eso cambió al comprar moto y endeudarme, ahora tengo que hacerlo para pagar mis caprichos.
Así fue como comenzó la tarea de buscar trabajo, pero que trabajo podía ser si la UIS quita mucho tiempo, pues lo digo por los horarios, ya que son extensos y, además, son mañana y tarde. Mirando el tiempo libre que tenía me di cuenta que podía trabajar en algo que fuera para los fines de semana, es decir, viernes, sábado y domingo.
Era octubre y estábamos en una situación complicada en la universidad por la reforma de la ley 30, a causa de esto nos mandaron a vacaciones y, por tanto, era mucho más fácil cuadrar los horarios para el trabajo que encontrara.
Entonces, tomé el computador y empecé a buscar en los clasificados de la vanguardia a ver que podría salir, pues vaya sorpresa salieron muchos trabajos para meseras los fines de semana. Así que llevé la hoja de vida a cabecera que fue el que más me llamó la atención.
Al llegar allí salió una pareja muy amable, eran los dueños de una fuente de soda muy bonita. Les entregué la hoja de vida, la ojearon y, luego, me dijeron que cualquier cosa me llamaban, que estaban estudiando varias hojas de vida; como en todo trabajo los jefes se hacen los importantes.
Bueno, salí de ahí esa tarde y como a las seis me llamaron a decirme que estaba contratada, que les había gustado mi perfil. Eso fue un lunes y como era temporada, pues ya se acercaba diciembre, entonces tenía que trabajar los días jueves, viernes, sábados y domingos.
Entraba a las dos de la tarde y salía a las dos, tres y hasta cuatro de la mañana. Bueno, muchas veces el día aguantaba porque había clientes de clientes que me dejaban buenas propinas. Estas eran las que me ayudaban a cuadrar el sueldo.
Bien, se imaginaran cómo es este trabajo, atender mesas, lidiar con borrachos o borrachas, pues no faltan las viejas intensas pidiendo una canción y, peor aún, de Diomedez o Martín Elías; el acabose. Bueno, todo lo que uno se tiene que aguantar en una guarapería como dice mi madre.
Al principio, todo iba muy bien hasta que empezaron a explotarme; querían que le hiciera aseo al lugar, me dejaban sola muchas veces por irse a beber, sin decir todas las cosas con las que uno tiene que lidiar, pero esto no acaba ahí, me delegaron mucha responsabilidad y por el mismo sueldo.
Cuando entré este año a estudiar todo fue más complicado, ya que no me quedaba tiempo de nada, pues entraba a las dos y salía a las tres supongamos, en la mañana dormía, medio comía al medio día. Así que el único tiempo que tenía para estudiar y repasar los textos de la universidad, que no son pocos, era muy corto.
Ya fue tal el agotamiento físico que tuve que renunciar, esa pareja amble que conocí eran unas de esas muchas personas explotadoras que creen que porque tienen dinero lo pueden a uno tratar como un esclavo. Aquí cabe decir una frase de una amiga de la universidad, mi querida Álix: “típicos negreros”.
De nuevo mis padres pagando mis caprichos y hasta más.
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿QUÉ ES UN JÍBARO?
Decidí tomarme la tarea de averiguar a fondo qué es un verdadero jíbaro y cómo es su trabajo en realidad. Así que caminé hacia uno de los barrios más calientes como llaman acá en Bucaramanga, a aquellos barrios populares donde se puede ver drogadicción, violencia, prostitución y algo más.
Antes de continuar contando cómo fue dicha aventura, cabe aclarar que fui a ese lugar en compañía de un amigo que conoce del bajo mundo. El barrio mencionado es el Hoyo 2, en el cual pude contactar a un expendedor de drogas, al que se conoce como jíbaro.
Nos presentaron y el muchacho lucía un poco sucio, pensé que era de la calle, pero después de haber charlado con él me di cuenta que era para no exhibirse tanto. Primero lo noté como azarado y lo comprobé cuando llamó a mi amigo aparte para preguntarle qué era lo que yo quería; bueno este le comentó que yo quería hacerle una entrevista pero que no se preocupara, ya que era para un trabajo de la universidad, nada serio y, además, que no necesitaría su identidad.
Así fue como empezó este cruce de palabras:
J: - Qué quiere que le diga, pregunte que yo le contesto.
K: – A qué horas sale a vender la droga.
J: - No hay horario, simplemente los clientes llegan.
K: - Cómo así usted vende desde la casa, o a dónde llegan.
J: - Claro en la casa, no necesito salir, para eso están los carritos.
K: - Y qué son los carritos.
J: (Él sonriendo me dijo) – Pues son chinos que sirven de mensajeros, ellos se venden por una dosis, a veces del desespero por trabarse se vende hasta por pegante.
K: - Ah ya, y ¿nunca ha tenido problemas en su casa?, lo digo por la policía y esas cosas que no faltan.
J: - Claro mi amor, problemas es lo que no faltan, por eso hay que andar en la trampa con los vecinos que son violentos sapos, porque la verdad hoy en día los tombos azotan bastante.
K: - Y qué es lo que más vende.
J: - Uy mami pues se le tiene de todo al cliente: cripi, bazuco, perico, pepas, ácidos.
K: - Y más o menos cuánto se hace en plata por día.
J: - Pues depende el día, los fines de semana es repólvora hasta la gastan a uno la dosis, le brindan a uno los pases de coperi (perico). Pero a veces no le pagan a uno en efectivo, sino con gorras, anillos, lo que tengan pa vender.
K: - Y usted qué hace con las cosas qué le traen.
J: - Pues lo vendo o si aguanta lo cojo pa mí.
K: – Pero más o menos cuánto se hace en plata un sábado.
J: - Pues mami la verdad los sábados se hace la replata con el perico, no ve que ese día todos andan enfiestados y con sus tragos encima. Por ahí me hago tres palos.
K: - ¿Usted mismo hace la droga o tiene proveedores?
J: - Pues depende, la marihuana la tengo acá, la mata; pero lo que es químico, como el perico, los ácidos y el bazuco, me lo traen hasta acá.
K: - ¿Y alguna vez ha caído a la cárcel por vender droga?
J: Pues mami la verdad dos veces, pero eso fue sapeado (se ríe); pero más me demoro en entrar que en salir.
K: - Y eso por qué.
J: - Porque la porto y ya tengo los contactos pa salir breve del hueco.
K: - Listo, eso era todo, gracias por colaborarme.
J: - No mami fresca, pa lo que necesite.
Y así acaba mi pequeña actuación de reportera.
lunes, 20 de febrero de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
