lunes, 26 de marzo de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
¡NO MÁS EMPANADAS!
Cualquiera diría que hacer una empanada es fácil y, pues, tiene razón. Hoy en día hay muchas facilidades para todo, en el mercado se pueden encontrar las herramientas necesarias para hacer la comida o plato especial que se nos antoje. Lo que es difícil o complicado es lograr una sazón como la que tiene mi abuela o mi mami, son las mejores cocineras que conozco como lo diría cualquier persona acostumbrada a la comida en casa.
La verdad no me gusta cocinar, eso se lo dejo a mi madre que le encanta; prefiero el orden y la limpieza de la casa, pues soy una mujer perfeccionista. Sinceramente amo la comida, uno de mis hobbies favoritos es comer, siempre me estoy antojando de algo rico. Admiro, esas mujeres que cocinan tan delicioso. A mí todo se me quema.
Era una tarde de domingo soleado y mi hermano ¡cómo no puede comer!, se le antojó algo rico; la novia se encontraba allí y junto a ella decidimos hacer empanadas, ¿cómo se hacen? Ni idea me dije, pero ella sabía más del tema y me enseñó cómo se hace una empanada o muchas diría yo.
Fue divertido aprender a llenar esa masa, no me quedaban bien selladas las empanadas y se salía la comida. La masa que compramos de las empanadas ya lista, son unos círculos muy prácticos que se doblan en forma de luna, se introduce el relleno, para eso han servido los avances en nuestra era, para hacer todo más fácil.
Bueno, lo primero fue preparar lo que iban a llevar las empanadas en su interior: el arroz, el guiso, la carne molida, los huevos cocidos; todo esto fue un caos, pues como decía en un principio no me gusta cocinar y por eso nunca lo hago. El arroz se iba quemando, el guiso y la carne molida se pasaron de sal y los huevos quedaron tibios ¡TERRIBLE! Si no hubiera sido por mi cuñada esas empanadas se hubieran echado a perder.
Luego, las doblamos en forma de luna y empezamos a rellenarlas con la comida preparada, pero unas quedaban muy gordas, otras muy flacas, se les salía el relleno; en mi interior dije: - no, mejor sigo haciendo aseo y que mi mamá cocine -. Después cogemos un tenedor y lo pasamos por el rededor para que queden bien selladas y, además, darles un toque decorativo. También se les rociaba harina de trigo en polvo Robinson para que no se pegaran al ponerlas juntas y se dañaran.
En seguida las ponemos a fritar, esto fue todo un chiste porque las que no se sellaron bien se les salió la comida cuando se estaban fritando, pero de los errores se aprende. Mi abuela cuando me vio cocinando dijo: - eso está bien que aprenda a cocinar para cuando se case con el Moscote -; este es el apellido de mi adorado tormento, ay mi nona como siempre molestando y ¡cómo lo quiere tanto!
En resumen, aquí están los pasos a seguir para obtener unas deliciosas empanadas como las mías:
1) Preparar el arroz, el guiso, la carne molida y los huevos cocidos.
2) Doblar los círculos de masa en forma de luna para rellenarlos con la comida preparada.
3) Pasar el tenedor por los orificios para sellar la empanada y darle un toque mágico.
4) Rociar harina en polvo para que no se peguen.
5) Poner a fritar las ricas empanadas.
6) Alistarnos para comer.
Llega la hora de comer y la niña de la casa aprendió a cocinar algo. Creo que a todos les gustaron porque repitieron o ¿sería el hambre?; bueno, a mí me encantaron y como diría de costumbre está mejor que una bomba, es decir, como un vaso de ceviche (pues amo las bombas). Menos mal habíamos hecho como treinta empanaditas y comimos a reventar, creo que no comeré empanadas en un mes.
Y eso que estaba a dieta…
TRABAJAR Y ESTUDIAR
Trabajar y estudiar es algo complicado, pues el tiempo es poco para todo lo que hay que disfrutar. La verdad mis padres siempre me han colaborado en todo lo que necesito, por eso nunca había pensado en tener un trabajo, por lo menos mientras estudiaba en la universidad; pero eso cambió al comprar moto y endeudarme, ahora tengo que hacerlo para pagar mis caprichos.
Así fue como comenzó la tarea de buscar trabajo, pero que trabajo podía ser si la UIS quita mucho tiempo, pues lo digo por los horarios, ya que son extensos y, además, son mañana y tarde. Mirando el tiempo libre que tenía me di cuenta que podía trabajar en algo que fuera para los fines de semana, es decir, viernes, sábado y domingo.
Era octubre y estábamos en una situación complicada en la universidad por la reforma de la ley 30, a causa de esto nos mandaron a vacaciones y, por tanto, era mucho más fácil cuadrar los horarios para el trabajo que encontrara.
Entonces, tomé el computador y empecé a buscar en los clasificados de la vanguardia a ver que podría salir, pues vaya sorpresa salieron muchos trabajos para meseras los fines de semana. Así que llevé la hoja de vida a cabecera que fue el que más me llamó la atención.
Al llegar allí salió una pareja muy amable, eran los dueños de una fuente de soda muy bonita. Les entregué la hoja de vida, la ojearon y, luego, me dijeron que cualquier cosa me llamaban, que estaban estudiando varias hojas de vida; como en todo trabajo los jefes se hacen los importantes.
Bueno, salí de ahí esa tarde y como a las seis me llamaron a decirme que estaba contratada, que les había gustado mi perfil. Eso fue un lunes y como era temporada, pues ya se acercaba diciembre, entonces tenía que trabajar los días jueves, viernes, sábados y domingos.
Entraba a las dos de la tarde y salía a las dos, tres y hasta cuatro de la mañana. Bueno, muchas veces el día aguantaba porque había clientes de clientes que me dejaban buenas propinas. Estas eran las que me ayudaban a cuadrar el sueldo.
Bien, se imaginaran cómo es este trabajo, atender mesas, lidiar con borrachos o borrachas, pues no faltan las viejas intensas pidiendo una canción y, peor aún, de Diomedez o Martín Elías; el acabose. Bueno, todo lo que uno se tiene que aguantar en una guarapería como dice mi madre.
Al principio, todo iba muy bien hasta que empezaron a explotarme; querían que le hiciera aseo al lugar, me dejaban sola muchas veces por irse a beber, sin decir todas las cosas con las que uno tiene que lidiar, pero esto no acaba ahí, me delegaron mucha responsabilidad y por el mismo sueldo.
Cuando entré este año a estudiar todo fue más complicado, ya que no me quedaba tiempo de nada, pues entraba a las dos y salía a las tres supongamos, en la mañana dormía, medio comía al medio día. Así que el único tiempo que tenía para estudiar y repasar los textos de la universidad, que no son pocos, era muy corto.
Ya fue tal el agotamiento físico que tuve que renunciar, esa pareja amble que conocí eran unas de esas muchas personas explotadoras que creen que porque tienen dinero lo pueden a uno tratar como un esclavo. Aquí cabe decir una frase de una amiga de la universidad, mi querida Álix: “típicos negreros”.
De nuevo mis padres pagando mis caprichos y hasta más.
miércoles, 7 de marzo de 2012
¿QUÉ ES UN JÍBARO?
Decidí tomarme la tarea de averiguar a fondo qué es un verdadero jíbaro y cómo es su trabajo en realidad. Así que caminé hacia uno de los barrios más calientes como llaman acá en Bucaramanga, a aquellos barrios populares donde se puede ver drogadicción, violencia, prostitución y algo más.
Antes de continuar contando cómo fue dicha aventura, cabe aclarar que fui a ese lugar en compañía de un amigo que conoce del bajo mundo. El barrio mencionado es el Hoyo 2, en el cual pude contactar a un expendedor de drogas, al que se conoce como jíbaro.
Nos presentaron y el muchacho lucía un poco sucio, pensé que era de la calle, pero después de haber charlado con él me di cuenta que era para no exhibirse tanto. Primero lo noté como azarado y lo comprobé cuando llamó a mi amigo aparte para preguntarle qué era lo que yo quería; bueno este le comentó que yo quería hacerle una entrevista pero que no se preocupara, ya que era para un trabajo de la universidad, nada serio y, además, que no necesitaría su identidad.
Así fue como empezó este cruce de palabras:
J: - Qué quiere que le diga, pregunte que yo le contesto.
K: – A qué horas sale a vender la droga.
J: - No hay horario, simplemente los clientes llegan.
K: - Cómo así usted vende desde la casa, o a dónde llegan.
J: - Claro en la casa, no necesito salir, para eso están los carritos.
K: - Y qué son los carritos.
J: (Él sonriendo me dijo) – Pues son chinos que sirven de mensajeros, ellos se venden por una dosis, a veces del desespero por trabarse se vende hasta por pegante.
K: - Ah ya, y ¿nunca ha tenido problemas en su casa?, lo digo por la policía y esas cosas que no faltan.
J: - Claro mi amor, problemas es lo que no faltan, por eso hay que andar en la trampa con los vecinos que son violentos sapos, porque la verdad hoy en día los tombos azotan bastante.
K: - Y qué es lo que más vende.
J: - Uy mami pues se le tiene de todo al cliente: cripi, bazuco, perico, pepas, ácidos.
K: - Y más o menos cuánto se hace en plata por día.
J: - Pues depende el día, los fines de semana es repólvora hasta la gastan a uno la dosis, le brindan a uno los pases de coperi (perico). Pero a veces no le pagan a uno en efectivo, sino con gorras, anillos, lo que tengan pa vender.
K: - Y usted qué hace con las cosas qué le traen.
J: - Pues lo vendo o si aguanta lo cojo pa mí.
K: – Pero más o menos cuánto se hace en plata un sábado.
J: - Pues mami la verdad los sábados se hace la replata con el perico, no ve que ese día todos andan enfiestados y con sus tragos encima. Por ahí me hago tres palos.
K: - ¿Usted mismo hace la droga o tiene proveedores?
J: - Pues depende, la marihuana la tengo acá, la mata; pero lo que es químico, como el perico, los ácidos y el bazuco, me lo traen hasta acá.
K: - ¿Y alguna vez ha caído a la cárcel por vender droga?
J: Pues mami la verdad dos veces, pero eso fue sapeado (se ríe); pero más me demoro en entrar que en salir.
K: - Y eso por qué.
J: - Porque la porto y ya tengo los contactos pa salir breve del hueco.
K: - Listo, eso era todo, gracias por colaborarme.
J: - No mami fresca, pa lo que necesite.
Y así acaba mi pequeña actuación de reportera.
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