viernes, 16 de marzo de 2012



¡NO MÁS EMPANADAS!


Cualquiera diría que hacer una empanada es fácil y, pues, tiene razón. Hoy en día hay muchas facilidades para todo, en el mercado se pueden encontrar las herramientas necesarias para hacer la comida o plato especial que se nos antoje. Lo que es difícil o complicado es lograr una sazón como la que tiene mi abuela o mi mami, son las mejores cocineras que conozco como lo diría cualquier persona acostumbrada a la comida en casa.

La verdad no me gusta cocinar, eso se lo dejo a mi madre que le encanta; prefiero el orden y la limpieza de la casa, pues soy una mujer perfeccionista. Sinceramente amo la comida, uno de mis hobbies favoritos es comer, siempre me estoy antojando de algo rico. Admiro, esas mujeres que cocinan tan delicioso. A mí todo se me quema.

Era una tarde de domingo soleado y mi hermano ¡cómo no puede comer!, se le antojó algo rico; la novia se encontraba allí y junto a ella decidimos hacer empanadas, ¿cómo se hacen? Ni idea me dije, pero ella sabía más del tema y me enseñó cómo se hace una empanada o muchas diría yo.

Fue divertido aprender a llenar esa masa, no me quedaban bien selladas las empanadas y se salía la comida. La masa que compramos de las empanadas ya lista, son unos círculos muy prácticos que se doblan en forma de luna, se introduce el relleno, para eso han servido los avances en nuestra era, para hacer todo más fácil.
                             
Bueno, lo primero fue preparar lo que iban a llevar las empanadas en su interior: el arroz, el guiso, la carne molida, los huevos cocidos; todo esto fue un caos, pues como decía en un principio no me gusta cocinar y por eso nunca lo hago. El arroz se iba quemando, el guiso y la carne molida se pasaron de sal y los huevos quedaron tibios ¡TERRIBLE! Si no hubiera sido por mi cuñada esas empanadas se hubieran echado a perder.
               
Luego, las doblamos en forma de luna y empezamos a rellenarlas con la comida preparada, pero unas quedaban muy gordas, otras muy flacas, se les salía el relleno; en mi interior dije: - no, mejor sigo haciendo aseo y que mi mamá cocine -. Después cogemos un tenedor y lo pasamos por el rededor para que queden bien selladas y, además, darles un toque decorativo. También se les rociaba harina de trigo en polvo Robinson para que no se pegaran al ponerlas juntas y se dañaran.
       
En seguida las ponemos a fritar, esto fue  todo un chiste porque las que no se sellaron bien se les salió la comida cuando se estaban fritando, pero de los errores se aprende. Mi abuela cuando me vio cocinando dijo: - eso está bien que aprenda a cocinar para cuando se case con el Moscote -; este es el apellido de mi adorado tormento, ay mi nona como siempre molestando y ¡cómo lo quiere tanto!

En resumen, aquí están los pasos a seguir para obtener unas deliciosas empanadas como las mías:
1)      Preparar el arroz, el guiso, la carne molida y los huevos cocidos.

2)      Doblar los círculos de masa en forma de luna para rellenarlos con la comida preparada.

3)      Pasar el tenedor por los orificios para sellar la empanada y darle un toque mágico.

4)      Rociar harina en polvo para que no se peguen.

5)      Poner a fritar las ricas empanadas.

6)      Alistarnos para comer.

Llega la hora de comer y la niña de la casa aprendió a cocinar algo. Creo que a todos les gustaron porque repitieron o ¿sería el hambre?; bueno, a mí me encantaron y como diría de costumbre está mejor que una bomba, es decir, como un vaso de ceviche (pues amo las bombas). Menos mal habíamos hecho como treinta empanaditas y comimos a reventar, creo que no comeré empanadas en un mes. 

Y eso que estaba a dieta…
                   





















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